lunedì 30 novembre 2009

Poste Italiane (2)

Acabo de volver a Poste Italiane con 17 postales de Navidad para enviar a mis amigos en España.
Realmente el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, a parte de mi gato Micifús que siempre se atraca de pasta y luego se pasa dos días como una estatua obesa de marmol.

La tía de la ventanilla ha pesado una carta, ha multiplicado el precio de esa carta por 17 en el ordenador. No se ha quedado convencida. Ha cogido una calculadora que regalan en los chinos si compras un pack de bragas de Hello Kitty y ha repetido la operación. Tampoco estaba satisfecha. Ha tomado un papelillo, que seguramente era algún documento importante, le ha dado la vuelta para hacer las cuentas a mano. Me ha mirado, yo quería preguntarle si necesitaba pedir el comodín del público. Me ha dicho el precio, le he dado el dinero, y para mi sorpresa en vez de ponerle los sellos a las cartas, ha rodeado el montón con una goma elástica, ha puesto encima el papelujo con su multiplicación y las ha dejado en la estantería de detrás, al lado del bocadillo de la merienda.

Le pregunto estufefacta: "¿Ya está?, ¿No le pone los sellos?". Responde: "Si, no se preocupe, que nos encargaremos más tarde". He tenido una visión de ella y la del paquete del otro día como equipo triunfador de mentes brillantes pegando los sellos al bocadillo y comiéndose las cartas.

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