Ayer fue domingo y yo lo celebré pasando la mañana en la feria de muestras de Bolonia viendo la exposicición "Fiera della creatività"
El recinto estaba dividido en dos pabellones: "Modelismo" y "Creatividad", como si una cosa excluyese la otra (el cartel del segundo pabellon por cierto estaba llenico de flores y mariposas, anunciando lo que me iba a encontrar)
La feria estaba a rebosar, a medida que el gentío se acercaba al pasillo que separaba los dos pabellones la masa se destilaba: a la izquierda sólo iban los treintañeros con camisetas negras y logotipos de la Guerra de las Galaxias o Los Simpson, y a la derecha solamente mujeres (de todas las edades).
El pabellón de la creatividad, que se podría subtitular: "lo que tú, ama de casa, eres capaz de hacer entre cocido y cocido", estaba compuesto por innumerables estands divididos según las distintas técnicas para hacer manualidades: bisutería, muñecas (del terror, con puntillas hasta en las pestañas), decoupage, scrapbooking, encaje de bolillos....
Jamas he visto tanto lazo, tanto osito, puntilla y pompón en mi vida, aún me tiembla mi incipiente bigotillo. Cada estánd estaba patroneado por una mujer, en lo que parecía ser un uniforme, aunque no lo era, que cumplía con las normas no escritas de llevar collares con flores de fieltro, faldas con apliques de ositos, un foular multicolor, delantalito con letras amorosas en las que se leía "felicidad" o "amor" rodeadas de corazoncitos y pulseras de botoncitos, y todo lo que pueda terminar en ito. "Dios ¿en qué me he convertido?", pensaba ayer, "¿cuando dejé que mi mundo se viniera abajo?.
Las pájaras en cuestión explicaban con demostraciones las técnicas mas básicas de sus bodrios decorativos. Así, podías ver cómo hacer con cruceta un cartel de "Bienvenido" con galletitas de chocolate alrededor y un angelito que sonreía betificamente mientas un osito rechonchete trataba de darles un bocado, técnica infalible para evitar las visitas a tu casa, o cómo forrar tu hogar de adornos navideños con campanitas, cascabelitos y florecitas para asegurarte de que los reyes magos no entren por temor de sufrir un ataque de diabetes.
De todos modos, yo tengo mis tres preferidos entre la lista de los truños caseros que una creativa puede hacer antes de pasar el aspirador. Por favor, si en vuestro barrio hay exposiciones de los cursos de manualidades del vecindario no os lo perdais si estos incluyen:
1) Casitas de muñecas: o cómo hacer del terror una forma de vida.
2) Decoupage: o cómo coger un plato, una taza o una cuchara y decorarla con angelitos hasta garantizar una indigestión o cagalera.
3) Scrapbooking: este es mi favorito. El mejor: Tu coges la foto de comunión de tu hijo bizco vestido de capitán de marina mirando al infinito con el fondo lleno de gavilanes formando un corazón, un nuevo testamento y rosario en la mano derecha y en la izquierda una flauta travesera, y como no estas satisfecha del resultado, la cosa no te quedó lo suficientemente bonita, le falta algo, pues la pegas en un álbum y das rienda suelta a tu imaginación: alrededor le añades lentejuelas, puntillas, lacitos formando soldaditos de plomo, y con palabras rigurosamente en inglés "love" en las cuatro esquinas.
Entonces la cosa sí que te queda completita para enseñárselo a las vecinas, y puedes sentirte orgullosa de tu creatividad.
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