lunedì 30 novembre 2009

Nuestro público

Mientras preparo con afán una crema de calabacín, estaba recordando que hace unos días fuí a correos, "Poste Italiane", a pagar las facturas de agua, gas, teléfono y calefacción, una sangría monetaria, sin lugar a dudas, pero eso es un detalle comparado con la sorpresa que me llevé al comprobar que el empleado de la ventanilla me trató con una amabilidad inusitada, conmovedora, se me saltan las lágrimas todavía al recordarlo.

Yo estoy acostumbrada, y desde que vivo en Italia mucho más, pero infinitamente más, a que cuando me acerco a una ventanilla mi interlocutor me mire con lo que denomino "cara de asco supremo" o "Ratatuille". Es decir, la misma que uno pondría si se acabara de enterar de que la menestra que se acaba de comer la ha cocinado una rata y precisamente esa rata está delante preguntando como rellenar unos informes: repugnancia y desprecio superlativo elevado a la cuarta potencia y despues al cubo, la teoría del cáos en una sola expresión facial.
Es una osadía, una felonía imperdonable por mi parte robarle minutos a un funcionario de su potencial pausa del café, que dura desde que atraviesa la puerta por la mañana media hora más tarde porque ha hecho la compra hasta que vuelve a su casa antes de lo previsto porque el estrés le provoca dolor de cabeza.

Creo que todo el mundo debería gozarse al menos una vez en la vida la experiencia de solicitar algo en la administración publica italiana. Es una vivencia que enseña, fortalece, fija y da esplendor.

Para mi estupefacción, el hombre fue un encanto, me explicó todos los formularios que tenia que rellenar para todos los servicios que ofrecen en correos, que van desde telefonía hasta la venta de libros. Me dió consejos, me preguntó por mi impresión de Italia como española. Vamos, sólo le faltó pedirme la fecha de mi cumpleaños para mandarme un detallito.
Y mientras salía por la puerta de Correos creyendo estar viviendo en una realidad paralela, caí en el hecho de que el tipo en cuestión pasaba sobradamente los sesenta y en ese momento me vino a la cabeza la ya casi olvidada teoria de nuestro público:

Todos tenemos nuestro público: ese sector de población al que gustamos y con el que tenemos posibilidad de tener éxito cuando tratamos de caer bien, o en períodos de caza, de seducir.
Por ejemplo: Angelina Jolie tendrá seguramente un público dell 99% de la población y la Pajín probablemente uno mucho menor.
Me acuerdo en clase, en la Universidad, cuando alguien se quejaba de que no ligaba, le aconsejábamos: "Es que te tienes que concentrarte en tu público. Gasta las energías en tu público, que tendrás más probabilidades".
Mi problema es que determiné muy pronto cuáles eran los dos grupos de mi público. Y no era muy esperanzador:
- Poblacion Inserso, más de 60, jubilatas
- Inadaptados sociales, en especial el subgrupo "con cara de pringaos"

Por fortuna, he coseguido eludir alguas veces esa teoría y salir con gente normal, en el caso de mi marido estaba borracho cuando me conoció así que el filtro del alcohol ayudo considerablemente a lo mío.

Por eso este señor fue tan amable, formaba parte de mi público. La teoría de mis dos grupos supera incluso los escollos de la cara Ratatuille, yo sé que con los viejunos voy que vuelo.

y vosotros, ¿teneis determinado cuál es vuestro público?

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