Es lunes todo el día, y para celebrarlo yo acabo de tener una presentacion triunfal delante de mis nuevas vecinas, que se han mudado hoy. Viven en la puerta de al lado y son jóvenes y monas, para alegría y satisfacción de Luca (antes vivia un señor rubio y antipático, no tengo más datos).
Las chicas han llamado a la puerta, y me han encontrado en el mejor de mis momentos, con mi conjunto favorito para estar por casa, que Luca define "el traje de pastora" y lo glosa con "lo más antisexi de la historia de la humanidad conocida", pero que es muy calentito y confortable, con su cuello alto y lana ovejera (Luca dice que si entro en la habitacion con eso, le entran ganas de dormir inmediatamente). Además el conjuntito estaba aderezado con tres manchurrones de tomate frescos, frescos, de la comida, porque Paolo tiene la costumbre de montar tragedias griegas ( y no me refiero a deficits de más del 10%, sino a las literarias) cuando doy el primer bocado de mi almuerzo. Parece que mi criaturita espera con ansia a que empieze a devorar, sea la hora que sea, para empezar a llorar con arrebato ( y me refiero a la pasión que le mete, no al cantante), así que como siempre con él en brazos, y me echo lamparones dignos de los anuncios de Ariel, cuando no mancho directamente a Paolo, que varía su tono de lloro y me mira con una expresión que ya empieza a ser habitual de "qué he hecho yo en otras vidas para merecerme esta reencarnación", y es que estoy pensando seriamente en comprarme un babero para mi para evitar que los espaghetti me caigan encima del mono de mi hijo (me refiero al traje, pero él tambien es muy mono y muy rico, todo sea dicho).
Las vecinas se han presentado muy cariñosas y me han preguntado dónde estaban los contadores de agua luz, gas, calefacción etc y ahí lo he dado todo, inventándome las respuestas porque no lo sé (sí, es verdad, no sé donde están los contadores de mi casa, excepto el de la luz, porque como enciendo siempre la lavadora y el horno al mismo tiempo, tengo que bajar a reconectar la luz, y eso me lo he aprendido muy bien). Como no quería confesar mi ignorancia he empezado a lanzar conjeturas al aire, "puesssss el agua en la calle en frente del bar..., el gasssss en el pasillo..." es que ni yo misma me lo estaba creyendo, al final he usado el comodín de la llamada "bueno, mirad, que llamo a mi marido", y así he hecho.
Luca estaba cavando un pozo cuando ha respondido a la llamada, "teresa, por enésima vez, la luz en el garage, la calefacción el pasillo...." y despues de darme la lista me ha colgado porque el hombre estaba muy ocupado. Nada más dejar el teléfono sobre la mesa me he dado cuenta de que no me acordaba de todo lo que me había dicho, así que he mirado directamente a los ojos a la más bajita y le he dicho, "mirad chicas yo soy la vecina simpática pero poco práctica, llamad a los de enfrente" (si, la pareja perfecta de los que ya os habia hablado), "y le decís que no estaba yo en casa y que os expliquen todo. Y ya lo sabeis, hasta las seis de la tarde" (hora a la que llega Luca), "me teneis para tomar chocolate, café y contaros historias, despues de las seis podeis venir para cosas prácticas, y todo el dia para echarnos unas risas". Y con esas les he despedido con Paolo en mis brazos que se le habia olvidado llorar de tan interesado que estaba en ver lo pava que es su madre.
Espero chicos que no os toque nunca una vecina como yo.
Un beso muy fuerte
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